El centro de atención de Cáritas, situado en la calle José María Lacort, recibe cada día a una media de 135 personas 'sin techo', que se ven obligadas a recurrir a este servicio de primera necesidad para cubrir necesidades tan primarias como desayunar, lavar la ropa, guardar sus enseres e, incluso, tener directamente algo que ponerse, según explicó ayer la trabajadora social de la oenegé católica, Raquel García, en el marco de la presentación de la campaña de sensibilización para el próximo 'Día mundial de los sin techo', que se 'celebrará' el domingo con una eucaristía, a partir de las 12.30 horas, en la parroquia del Dulce Nombre de María, en Delicias.
La responsable nacional de este área, Sonia Olea, fue la encargada de recordar que «más de un millón y medio de familias viven en España en infraviviendas y otras treinta mil ni siquiera disponen de un techo bajo el que cobijarse». El problema, por descontado, no es ajeno a la capital vallisoletana y sólo por los servicios de Cáritas pasaron el año pasado la friolera de 3.100 personas para recibir un desayuno caliente, medicamentos, ropa u otras necesidades básicas.
Recursos limitados
El problema, según reconoce Raquel García, «es que los recursos son limitados, nuestro espacio también y muchas veces nos vemos desbordados en el servicio de desayuno, además de ser conscientes de que no podemos llegar a cubrir todas las necesidades». Pero al menos lo intentan -«hacemos lo que podemos», reconoce- y cada día atienden a otras 120 personas en sus programas de orientación laboral o asesoramiento para intentar que sus necesitados usuarios puedan dejar de serlo. Su perfil mayoritario, con independencia de su origen, responde a personas en edad de trabajar (38 años de media) que, salvo en los casos de 'larga duración', han sufrido los coletazos del paro -aderezados con desahucios, divorcios, adicciones,...- y se ven obligados a subsistir de los servicios sociales.
La campaña 'volver a ser' persigue concienciar a la sociedad sobre que «no tener hogar significa mucho más que no tener techo y afecta también a las personas que viven en infraviviendas o hacinadas» en pisos patera.