Vivir sin aliento. En España hay cerca de 1,5 millones de personas que sufren EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y los expertos estiman que, además, algo más de un millón está sin diagnosticar. Bajo esta patología se engloban diversas dolencias pulmonares crónicas que limitan el flujo del aire en los pulmones.
Su forma más común es una combinación de bronquitis crónica y enfisema (trastorno en el que las estructuras de los pulmones se inflan de manera excesiva y causan una disminución de la función respiratoria). Las previsiones apuntan a que, en el 2020, esta patología se convertirá en la tercera causa de muerte en todo el mundo, incluido nuestro país, donde cada año mueren por EPOC en torno a las 18.000 personas. Pero a estos fallecimientos hay que añadir las muertes por otras comorbilidades asociadas a la EPOC, como el cáncer de pulmón y las enfermedades cardiovasculares.
Hoy se conmemora el Día Mundial de la EPOC, promovido por la OMS, una dolencia provocada en el 90% de los casos por el tabaquismo. La EPOC presenta síntomas como falta de aire o disnea, tos crónica o con sangre, producción de flema crónica y resfriados frecuentes, entre otros. El peligro de la EPOC reside en que estos síntomas se confundan y acepten como parte del envejecimiento. En la inmensa mayoría de los casos se debe al tabaquismo, si bien la enfermedad también está relacionada con la contaminación del aire en ambientes cerrados y del medio ambiente, así como con los polvos y productos químicos aplicados en el medio laboral.
Esta patología no se puede curar, pero el tratamiento ayuda a controlar los síntomas y a mejorar la calidad de vida de los afectados. Uno de los aspectos claves es que el paciente abandone el tabaco y enseñar a respirar abdominalmente, un hábito con el que se puede aumentar la capacidad pulmonar entre un 30 y un 50%.
Su diagnóstico se efectúa mediante una simple espirometría, que mide la capacidad pulmonar de una persona. Normalmente, se diagnostica a partir de los 40 años, ya que la enfermedad progresa lentamente.
El aumento de las mujeres fumadoras ha provocado que se eleve entre este segmento de la población el número de pacientes de EPOC . Además, cada vez se diagnostica más la enfermedad entre no fumadores, por su exposición a partículas contaminantes del medio ambiente. La EPOC consume el 2% del presupuesto de la sanidad española.
Los datos más recientes apuntan que el 10,2% de los españoles entre 40 y 80 años padecen EPOC, según el doctor Julio Ancochea, presidente de la Sociedad Española de Neumología. De ellos, el 15,1% son varones y el 5,7% mujeres. Los cálculos de esta sociedad científica revelan que un 73% de los pacientes de EPOC están sin diagnosticar. La tasa de mortalidad de esta enfermedad se cifra en 60 por cada 100.000 varones y en 17 por cada 100.000 mujeres.
Mario Bofill, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermos Respiratorios, subrayó que la EPOC «no es sólo una enfermedad respiratoria», toda vez que lleva asociadas numerosas dolencias graves, como las antes indicadas, y otras que no son mortales pero que también son preocupantes, como los problemas renales, la osteoporosis, las depresiones y las cataratas. La incidencia de cáncer de pulmón en estos pacientes es entre dos y cinco veces superior a la de los fumadores que no sufren esta enfermedad.